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El papel de los puertos tiene una especial importancia en el desarrollo económico y social de cualquier lugar, y en el caso de Canarias, adquiere una condición esencial, dadas las características geográficas del Archipiélago, definidas por la insularidad, la lejanía y la fragmentación de su territorio, convirtiendo a los recintos portuarios en una vía fundamental de entrada y salida de mercancías.

Por otro lado, dentro de las infraestructuras portuarias se desarrollan numerosas actividades que generan riqueza, recursos y empleo para las Islas, lo que, además, se ve intensificado por la situación estratégica del Archipiélago, que sirve de conexión para el tránsito de numerosas rutas marítimas de gran importancia en el ámbito del comercio internacional, dinamizando el desarrollo de la economía canaria.

En este sentido, los puertos sirven de soporte para actividades de muy diversa índole, desde sectores como el comercio, el transporte y el turismo, hasta otros como la industria, la construcción, la agricultura, la pesca, etc.

Entrando en un mayor nivel de detalle, nuestros recintos portuarios albergan muchas actividades de alto valor añadido que se han convertido en grandes catalizadores del desarrollo portuario, sobre todo en el caso del puerto capitalino de Las Palmas, como las reparaciones navales, el “bunkering” o suministro de combustible, los servicios de reparación “offshore”, la logística, los tránsitos internacionales de mercancías, las descargas pesqueras o el movimiento de cruceros.

Asimismo, contar con una conectividad cuyo funcionamiento sea eficiente y eficaz, constituye un pilar fundamental para la movilidad de las personas en los puertos canarios, que se erigen como una estructura básica para el tráfico interinsular de pasajeros.

Resulta indudable el valor y la importancia que tiene el rol de los recintos portuarios en las Islas, lo que en el transcurso del pasado 2020 ha quedado más que justificado, en un contexto fuertemente marcado por los efectos que ha supuesto la pandemia del COVID-19 y las medidas de restricción de la movilidad y la actividad económica.

La paralización económica que se ha vivido a nivel global ha tenido efectos negativos sobre el desarrollo de la actividad portuaria, y nuestros recintos no han permanecido ajenos durante el último ejercicio, registrando en algunas fases del año notables retrocesos en varias de las actividades que se llevan a cabo.

No obstante, a lo largo de este periodo de incertidumbre, la cadena de valor del tráfico marítimo y la prestación de servicios han logrado mantenerse en funcionamiento, en unas circunstancias complejas y no exentas de riesgos sanitarios, gracias el enorme esfuerzo de las empresas que desarrollan su actividad en el sector, y al apoyo de la Autoridad Portuaria en todos aquellos proyectos encaminados a mejorar la seguridad, la salud y el medio ambiente, destacando las medidas de prevención de contagios del COVID-19.

En cuanto a los principales resultados estadísticos, los puertos de competencia estatal gestionados por la Autoridad Portuaria de Las Palmas registraron en el conjunto de 2020 un tráfico portuario total de 25.767.949 toneladas, lo que supone un retroceso interanual del 3,5 por ciento.

Analizando la situación particular de cada uno de los puertos de la provincia, el Puerto de Las Palmas (en el que se concentra la mayor parte del tráfico de las islas orientales, un 91,3% del total) cerró el pasado 2020 con un ligero descenso interanual del 0,8%, hasta contabilizar un total de 23.520.160 toneladas.

En el caso del Puerto de Arrecife, el tráfico total habría apreciado una caída más destacable, cifrada en un 25,6%, muy similar a la apuntada en Puerto del Rosario, donde el descenso se situó en un 23,6%, en comparación con el resultado de 2019.

Volviendo a las cifras del puerto capitalino de Las Palmas, y estudiando la evolución de los tráficos más relevantes, se pone de manifiesto que las mercancías con origen o destino en el mercado doméstico sufrieron un mayor impacto de los efectos de la pandemia, apuntando una minoración del 15,3% en el caso de las mercancías cargadas, y una disminución del 9,3% en el caso de los desembarques.

Sin embargo, las mercancías en tránsito culminaron el pasado ejercicio registrando un incremento del 10,2%, lo que refuerza el papel que desempeña nuestro puerto capitalino como una de las plataformas logísticas más importantes de nuestra zona geográfica.

Por lo que respecta al avituallamiento, en su mayor parte de combustible, sigue siendo una de las actividades más importantes del Puerto de Las Palmas, dada la situación estratégica del Archipiélago, si bien, en el último ejercicio se apuntó un retroceso interanual del 7,1%, abasteciendo un total de 2.306.163 toneladas.

Por último, resulta destacable el aumento que mostró el tráfico pesquero, por segundo año consecutivo, en el puerto capitalino, cifrado en un 4,3%, lo equivale a contabilizar un total de 204.299 toneladas al término del ejercicio.

No hay ninguna duda de que el pasado 2020 quedó notablemente marcado por la irrupción de la pandemia, y en este escenario, la Comisión de Puertos de la CCE ha redoblado esfuerzos, abordando todas las materias esenciales para la actividad empresarial en el ámbito portuario, sin limitarse a ser un mero foro de debate y participación de las empresas, sino desempeñando una función de canalización de las demandas e inquietudes del sector hacia los órganos de decisión en los que la Confederación Canaria de Empresarios participa, como la Autoridad Portuaria de Las Palmas, los adscritos al ente público “Puertos Canarios” o las Comisiones Ejecutivas Provinciales del Instituto Social de la Marina.

Así, la presencia de nuestra Institución en el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Las Palmas resulta especialmente relevante, trasladando directamente, a través de los representantes empresariales en este órgano, la opinión y las preocupaciones del sector, con la meta de sentar las bases para una pronta recuperación de la senda del crecimiento económico e impulsar la mejoría de la posición competitiva de nuestras infraestructuras portuarias.

En este contexto, en el seno de la Comisión de Puertos hemos podido contar con la intervención de D. Luis Ibarra Betancort, Presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, quien nos ha podido trasladar, de primera mano, la situación general en que se encuentra la actividad portuaria, destacando el estado de los distintos proyectos de inversión estratégica que se encuentran ya en ejecución en el puerto, el Plan de Inversiones de la Autoridad Portuaria, el próximo inicio de varios proyectos de gran interés para la comunidad portuaria, o las opciones de expansión del espacio de la Autoridad Portuaria, ante la alta tasa de ocupación del suelo que se registra actualmente.

Por otra parte, la CCE sigue manteniendo su compromiso con el objetivo de defender los intereses comunes del tejido empresarial canario en los órganos de gobierno del ente regional Puertos Canarios, dado que los puertos de competencia autonómica constituyen una infraestructura de vital importancia para la conectividad interinsular de Canarias, por lo que resulta relevante que el sector del tráfico marítimo de pasaje mantenga unos altos niveles de eficiencia y eficacia, que lo doten de una mayor competitividad.

Esto adquiere una mayor relevancia, tras un año en el que las restricciones a la actividad y la movilidad, tanto a escala global como local, han llevado al tráfico de pasajeros a cerrar 2020 con fuertes caídas, sobre todo, en el caso de los cruceros, una actividad que se había venido consolidando durante los últimos años y que, sin embargo, registró un retroceso interanual del 65,2% en el conjunto de la provincia de Las Palmas.

En este contexto, ya desde el inicio de la crisis sanitaria derivada del COVID-19, desde esta Confederación asumimos, con el mismo rigor con el que siempre lo hemos hecho, nuestro papel en defensa de los intereses legítimos del ámbito empresarial, solicitando al Gobierno de Canarias que llevara a cabo las instancias necesarias para incluir el Puerto de Las Palmas en la lista de puertos seguros, establecida por la Comisión Europea, para llevar a cabo los cambios y relevos rápidos de las tripulaciones de los buques, además del transbordo o repatriación de los trabajadores del mar.

Asimismo, la CCE participó de forma activa y decisiva en la elaboración del Plan para la Reactivación Social y Económica de Canarias “Reactiva Canarias”, recabando y trasladando al Ejecutivo las aportaciones y necesidades de todos los sectores, incluyendo la actividad portuaria, ámbito en el que destacaron la solicitud de reducción de las tasas portuarias; el aprovechamiento de la economía azul; la potenciación de las reparaciones navales y los servicios de reparación offshore, la logística, o el bunkering; entre otras.

En el ámbito municipal, desde la CCE hemos mantenido, un año más, nuestro empeño en reforzar la ineludible relación de colaboración que debe existir entre los puertos de competencia estatal y las ciudades de la provincia, apoyando y promoviendo aquellos proyectos que busquen apuntalar esta integración.

En la Confederación Canaria de Empresarios creemos firmemente que el mejor camino para lograr la recuperación de la actividad económica y social de nuestros puertos pasa por brindar todo el apoyo necesario a las empresas que desarrollan su actividad dentro de los recintos portuarios, de forma que tengan la capacidad de recobrar, lo antes posible, sus niveles de producción previos a la pandemia. Además, resulta necesario promover los procesos de transformación digital, que, a buen seguro, servirán a los operadores del Puerto para implementar nuevos métodos productivos, lo que aumentará su productividad y su nivel de competitividad, aprovechando el marco excepcional que ofrecen los fondos europeos del instrumento “NextGenerationEU”.