Scroll para leer más

El RD Legislativo 2/2011 de 5 de septiembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante establece que el crecimiento y la relevancia estratégica de los puertos de naturaleza comercial los convierte en elementos clave para garantizar el desarrollo del conjunto de la economía productiva, así como en instrumentos fundamentales integradores de un sistema de transporte de interés general ambientalmente sostenible. 

En el caso concreto de Canarias, su posición geográfica y su condición de región ultra-periférica, reconocida por la Unión Europea en el artículo 249 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, hace vital la necesidad de impulsar la competitividad de nuestros puertos. 

De este modo, el carácter esencial que encarna el sistema portuario resulta remarcable en un territorio insular y fragmentado como el canario, donde los puertos se convierten en la principal vía de abastecimiento para todos los sectores económicos, tanto para el aprovisionamiento de materias primas, inputs intermedios y productos terminados, que son necesarios para el desarrollo de su actividad, como para el mantenimiento de los flujos comerciales, dada la especial dependencia de las Islas en términos de abastecimiento, y por su carácter estratégico, en un contexto de fuerte competencia a nivel internacional y de globalización comercial. 

En este sentido, la práctica totalidad de las operaciones de exportación e importación del Archipiélago tienen lugar a través de los puertos de adscripción estatal, por lo que estos deben erigirse como infraestructuras facilitadoras de la actividad económica, de la competitividad de nuestro tejido social y empresarial y de su sostenibilidad ambiental, asegurando el desarrollo económico y social de Canarias, no en vano, las instalaciones portuarias adquieren una gran importancia, más allá de la actividad propia de los operadores del Puerto, ya que en ellos se desarrollan actividades esenciales y de carácter estratégico para toda la economía. 

Así, resulta importante tener presente la fuerte interdependencia sectorial que caracteriza a la estructura productiva de las Islas, donde todas las actividades se encuentran, en mayor o menor grado, vinculadas de forma directa con el ámbito portuario. 

En este sentido, nuestros puertos dan cobijo a un elevado número heterogéneo de actividades y servicios, que se prestan tanto dentro como en el exterior de los recintos, y que, además, contribuyen al enriquecimiento de la calidad y la posición competitiva de estas infraestructuras, destacando el caso del Puerto capitalino de Las Palmas con actividades como la reparación naval, la logística, el suministro de combustible o “bunkering”, los servicios de reparación “offshore”, los tránsitos internacionales de mercancías, las descargas pesqueras o el tráfico de cruceros. 

Asimismo, otros factores como la conectividad y la movilidad de las personas resultan fundamentales en un territorio como el canario, por lo que deben ser considerados una prioridad, gestionándose con la mayor eficiencia para que los puertos desarrollen de forma eficaz su función como plataforma interinsular del tráfico de pasaje. 

Tras el notable varapalo que sufrió la economía canaria durante la crisis sanitaria derivada de la pandemia de COVID-19, a lo largo del pasado 2021 comenzaba a consolidarse la recuperación de la actividad económica, si bien, en el transcurso del año, los distintos rebrotes del virus volvieron a elevar la tasa de contagios, con lo que se retomaron varias restricciones a la actividad y la movilidad con la meta de atajar la reincidencia del coronavirus. Como consecuencia, la reactivación no ha tenido la fuerza ni el dinamismo que se había previsto inicialmente, lo que se unió a la demora a la hora de recibir y gestionar los fondos europeos para la recuperación, en el marco del “Next Generation EU”. 

En cualquier caso, tal y como sucedió durante 2020 tras la irrupción del virus, la amplia cadena de valor del sector y los servicios portuarios mantuvieron en 2021 su operatividad, en un contexto de notable incertidumbre, denotando el notorio esfuerzo que llevaron a cabo, de forma conjunta, las empresas del sector y la Autoridad Portuaria de Las Palmas en la mejora de la seguridad, la salud y el medio ambiente. 

En esta línea, los principales resultados estadísticos ponen de relieve que, en términos de tráfico total, los puertos de competencia estatal de Las Palmas gestionaron un volumen total de 28.201.908 toneladas, lo que se traduce en un incremento del 9,4%, en términos interanuales. 

Si pasamos a analizar las cifras en términos insulares, el Puerto de Las Palmas resulta el más relevante de las islas orientales en cuanto a actividad, concentrando el 91,3% del conjunto del tráfico provincial, un total de 25.735.742 toneladas al cierre de 2021, que equivale a un aumento del 9,4% en comparación con el resultado descrito el ejercicio precedente. 

Por lo que se refiere al Puerto de Arrecife, el tráfico total describió un ascenso interanual del 7,7%, al tiempo que en Puerto del Rosario se apreció un alza del 12,5 por ciento. 

A continuación, retomamos los datos del Puerto capitalino de Las Palmas, y ponemos la atención en el comportamiento de los tráficos más relevantes, poniendo de relieve que las mercancías que tenían en el mercado interior su origen o destino describieron un notable repunte tras la fuerte caída registrada durante la pandemia, culminando 2021 con un crecimiento del 12,2% en el caso de las cargas, y del 7,4% en lo respectivo a las descargas. Pese a esta evolución favorable, estas operaciones se sitúan aún por debajo de los niveles prepandemia (-5,8% los embarques; -7,2% los desembarques). 

Por su parte, los tránsitos constataron una elevación del 12,4%, lo que continúa reforzando la función que desarrolla el Puerto capitalino como uno de los hubs logísticos más relevantes de nuestro entorno. 

Por otro lado, el avituallamiento se ha consolidado en los últimos años como una actividad de gran relevancia en el Puerto de Las Palmas, sobre todo de carburante, debido a la localización geográfica de las Islas, aunque concluyó el pasado ejercicio con un descenso del 1,9%, hasta situarse en las 2.286.753 toneladas de combustible. 

Terminamos este breve repaso estadístico haciendo referencia al tráfico pesquero, que a pesar de haber perdido parte de su protagonismo durante los últimos ejercicios, encadenó al término de 2021, el tercer aumento interanual consecutivo, cifrado en un 11,3%, lo que implica un total de 246.156 toneladas. 

Resulta más que evidente que la irrupción de la pandemia supuso un punto y aparte en el contexto económico y social de Canarias, un reto que la Confederación Canaria de Empresarios ha asumido con la mayor diligencia y convicción, conscientes de la importancia de adaptarse con la mayor celeridad a las nuevas circunstancias. Con este objetivo, la Comisión de Puertos de la CCE continúa tratando todas aquellas cuestiones de gran calado y relevancia para la actividad económica y empresarial, ejerciendo su rol de foro de debate y participación a través del que los empresarios y sus representantes legítimos refuerzan el valor de las relaciones institucionales, trasladando las demandas e inquietudes del tejido productivo a los órganos de gobierno y seguimiento de las instancias de mayor importancia para la actividad de los puertos, y en los que la Confederación goza de representación, a saber, los puertos de competencia estatal, los adscritos al ente público “Puertos Canarios” y las Comisiones Ejecutivas Provinciales del Instituto Social de la Marina. 

Entrando en detalle, nuestra presencia en el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Las Palmas resulta de vital importancia, garantizando que todo el engranaje de sectores y actividades que integran el tejido productivo del Archipiélago se encuentre representado dentro del máximo órgano de gobierno de la Autoridad Portuaria. 

En este escenario, desempeñamos nuestra función de transmitir la visión, la perspectiva empresarial y las preocupaciones sectoriales sobre todos y cada uno de los asuntos que se aborden en su seno, y que sirvan como herramienta para buscar la consolidación del crecimiento económico y el fomento de la competitividad de nuestros puertos, y del resto de nuestra economía. 

Tal y como viene sucediendo desde años anteriores, en el ámbito de la Comisión de Puertos hemos podido contar con la intervención del Presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, D. Luis Ibarra Betancort, con quien tuvimos la oportunidad de conversar sobre cuestiones de muy diversa índole y de gran relevancia para la actividad económica del puerto y de la provincia, como la situación de los diversos proyectos de inversión estratégica del puerto en ejecución, y otros tantos cuyo desarrollo resultaría de interés para el sector, el Plan de Inversiones de la Autoridad Portuaria, o la importancia de seguir avanzando en la reordenación del espacio, dada la alta tasa de ocupación del suelo que se registra actualmente. 

Además del ámbito estatal, desde la CCE también tenemos el deber y la misión de encarnar la defensa de los intereses de las empresas de las Islas en los órganos de gobierno del ente Puertos Canarios. Los puertos de competencia autonómica se conforman como un elemento crucial para la conectividad entre los distintos términos insulares, por lo que resulta vital que el sector del tráfico interinsular mantenga unos niveles competitivos elevados, lo que resulta de especial interés tras las fuertes restricciones a la movilidad impuestas durante la crisis sanitaria, que fueron retirándose de forma gradual durante el pasado 2021, con lo que el tráfico de pasajeros pudo cerrar el año con un aumento interanual del 8,7% en el conjunto de la provincia, aunque no se ha repuesto aún por completo de la pérdida derivada del COVID-19. En cambio, el tráfico de cruceros se mantuvo en valores negativos durante el pasado ejercicio, con una contracción del 12,9 por ciento. 

En síntesis, desde la Confederación Canaria de Empresarios consideramos que la estrategia óptima para impulsar el desarrollo económico y social de los puertos y, por tanto, consolidar la recuperación de la actividad tras la pandemia, radica en la búsqueda y aplicación de todas aquellas medidas y fórmulas que fomenten el incremento de la productividad y que permitan mejorar la posición competitiva de los Puertos de Las Palmas, lo que pasa, necesariamente, por brindar todo el apoyo posible a los operadores portuarios, facilitándoles, en todo momento, una rápida adaptación a las circunstancias cambiantes de la actualidad. 

Además, resulta de gran interés para el conjunto de la economía potenciar el aprovechamiento de las actividades y sectores encuadrados en el marco de la economía azul, así como avanzar de forma definitiva en la transformación digital de la actividad portuaria y en el establecimiento de un sistema de transportes más sostenible, lo que también redundará en una mayor productividad y competitividad, y para lo que juegan un papel crucial los fondos europeos del instrumento “NextGenerationEU”.