Scroll para leer más

Llevamos más de un año viviendo una etapa extremadamente dura, como consecuencia de una pandemia sanitaria que, desgraciadamente, se ha alargado en el tiempo mucho más de lo inicialmente previsto.

La incertidumbre está siendo parte de nuestras vidas y el liderazgo de las organizaciones empresariales, acompañado de una férrea unidad, están siendo claves para vislumbrar el futuro con optimismo.

La defensa y promoción de los intereses económicos, que nos encarga la Carta magna, la estamos ejerciendo con intensidad y responsabilidad en nombre de todas las empresas y a favor de la actividad económica y el empleo.

Todo ello sin olvidar a las personas con mayores dificultades para salir adelante, por lo que el trabajo coordinado, junto a la imprescindible labor que llevan a cabo las ONG, es la única esperanza de muchas personas a las que no podemos dejar atrás.

Nuestras Islas vienen sufriendo de manera extrema las consecuencias sociales y económicas de la pandemia. Así, lo hemos hecho saber en los múltiples acuerdos alcanzados en Canarias en 2020 y principios de 2021, donde hemos defendido nuestras propuestas desde la lealtad al diálogo social.

Si hay algo de lo que nos debemos sentir orgullosos es que nos hemos volcado con todos los sectores, autónomos y territorios, sin excepción, para que las Administraciones estatales, autonómicas y locales establezcan las necesarias medidas de carácter económico y, sobre todo, actúen con diligencia y celeridad, ya que de ello depende el bienestar de empresarios, trabajadores y, de la sociedad en su conjunto.

Así lo transmitimos a sus Majestades los Reyes que tuvieron la sensibilidad de iniciar, a finales de junio de 2020,  su gira por las Comunidades Autónomas en Canarias, asumiendo como propia la preocupación de todos nosotros por el futuro de la actividad económica de las islas.

Luchamos para que esta situación excepcional no tenga consecuencias estructurales en términos sociales y económicos y así lo hemos manifestado en todos los foros donde hemos participado, entre ellos, la Cumbre Empresarial Nacional o las reuniones mantenidas con la Ministra de Hacienda y el Secretario de Estado para la Unión Europea.

A fecha de hoy, aparentemente, el control de la pandemia viene acompañado del incremento de efectividad que ofrezcan las vacunas y para ello, el Plan Sumamos -que firmaron las Organizaciones Empresariales y el Gobierno de la Comunidad Autónoma-, en la que se pone a disposición recursos privados para apoyar la estrategia pública busca ese anhelado fin.

Hemos propuesto estrategias y planes de reconstrucción realistas, para que la sociedad y, nuestra economía, retomen cuanto antes una senda de desarrollo y crecimiento sostenidos y equilibrados.

Hemos reclamado medidas ágiles, de apoyo a la solvencia empresarial; flexibilidad laboral a través de los Ertes, para la supervivencia de las empresas y del empleo y, simplificación administrativa y menos burocracia, para acelerar la recuperación, siendo, para ello, necesario el desarrollo eficiente del Plan para la Reactivación Social y Económica de Canarias.

Hemos propuesto la necesaria adaptación del Régimen Económico y Fiscal de Canarias a la nueva situación; medidas dirigidas al colectivo de autónomos; y trasladado las múltiples medidas presentadas por nuestras organizaciones.

Nuestro REF ha servido para diversificar nuestra economía con sectores como el logístico, las actividades portuarias, la sanidad, la industria cinematográfica, la movilidad, las nuevas tecnologías, la generación renovable, y otros sectores…

Pero ahora también debe servir de apoyo a nuestros sectores tradicionales. Agricultura, comercio, industria, metal, transporte o turismo aportan riqueza en términos de renta y PIB, mostrando su capacidad de resiliencia a base de alianzas, capacitación continua, mejoras tecnológicas o salida a otros mercados.

La suma de todos los sectores son la razón de ser de la Confederación y, gracias a la Confederación existe el compromiso y apoyo a todas los organizaciones y empresas, así como a todas las personas trabajadoras que se enfrentan a un futuro inmediato cargado de dudas.

Con esos planteamientos hemos trabajado por los fondos europeos, en coordinación con el Gobierno de Canarias, encontrando alianzas y consorcios que presentar al Estado para garantizar que la parte que nos corresponde se quede en Canarias, como oportunidad única de modernizar las empresas y la estructura productiva en Canarias.

En definitiva, debemos comprometernos al máximo para que la gestión que hagan las administraciones públicas sea eficiente, con la colaboración del sector privado, tenga el mejor marco, facilitando proyectos y propiciando agilidad en los trámites.

Y para ello, es importantísimo que los fondos Next Generation sean un instrumento eficaz para impulsar la inversión privada, de tal forma que apoyen a las empresas en su camino hacia la resiliencia y a la mejora de la competitividad, acelerando así la doble transición ecológica y digital.

Asimismo, le hemos dado una importancia vital al plan de ayudas directas como mecanismo para aportar oxígeno y desahogo económico ante los efectos perjudiciales que se derivan de esta situación para empresas y autónomos.

El intenso trabajo ha dado sus frutos y ahora somos más fuertes que antes, con un incremento de nuestra capacidad representativa que se refleja con las nuevas incorporaciones y el refuerzo de nuestra interlocución con todas las administraciones públicas, especialmente con el Gobierno de Canarias, las organizaciones sindicales, los grupos políticos y la sociedad civil.

En el ámbito interno mostramos nuestra madurez con una reforma estatutaria que amplía los mandatos electos y nos refuerza con una nueva vicepresidencia que afianza nuestra representatividad institucional, dotando a la CCE de estabilidad en tiempos difíciles.

Gestionar desde nuestra representación el periodo de crisis y de reactivación gradual ha sido nuestra prioridad como empresarios, siendo la expectativa a corto plazo recuperar la actividad económica y, por tanto, el empleo, además de garantizar las prestaciones sociales básicas, educación y sanidad, entre ellas.

Hemos comprobado que la crisis ha puesto sobre la mesa el rostro más comprometido de las empresas canarias, que se han movilizado apoyando a las personas, entre otros, a través del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas o ante el drama humanitario de los migrantes que han llegado a Europa arribando a nuestras playas.

Pero también hemos mostrado nuestra preocupación y rechazo por la gestión del Estado ante la masiva entrada de migrantes irregulares a Canarias por no actuar, en el ámbito de sus competencias, dedicando los recursos que eviten la masificación actual.

Hoy más que nunca, necesitamos empresas competitivas que garanticen la estabilidad, la riqueza y el empleo en Canarias.

La transformación digital de todos los sectores de actividad, son también palancas de desarrollo competitivo, de la misma manera que consideramos necesario profundizar en la economía circular y en la mejora de los parámetros medioambientales y en la transición energética.

La visión a medio y largo plazo será clave. El coste de la crisis económica y social es muy elevado y hay que actuar con responsabilidad para conseguir adaptarnos con visión de futuro.

Los ejes en lo que debe pivotar la reconstrucción, deben partir de un modelo donde el crecimiento y los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) estén alineados.

Para ello, la claridad, la seguridad y la predictibilidad del marco regulatorio son cuestiones vitales en este momento.

Espero que esta histórica memoria, marcada por los alarmantes acontecimientos sanitarios, nos sirva para tomar constancia de la relevante función que las organizaciones empresariales llevamos a cabo en favor de nuestras empresas y nuestra sociedad.

Agustín Manrique de Lara y Benítez de Lugo

Presidente