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En estos días se cumplen nueve años desde que accedí a la presidencia de la Confederación Canaria de Empresarios, por lo que la presentación de la presente Memoria coincide con la finalización de mi segundo mandato y, por tanto, con la renovación que estatutariamente debe producirse en una institución flexible y moderna como la nuestra. 

Quiero dar las gracias a todos los empresarios que han depositado su confianza en mi persona para presidir la gran Casa del Empresario. 

Sin duda, presidir la CCE ha representado un gran reto y una enorme satisfacción que he llevado con el optimismo de una persona que vive la empresa con enorme pasión. 

Siempre he considerado que el éxito de un proyecto, de una empresa o de cualquier institución, no sólo tiene que ver con las buenas o las grandes ideas. Es clave contar con un equipo humano comprometido e ilusionado que sepa materializarlas, porque sólo desde esta perspectiva se puede garantizar el éxito de cualquier proyecto. 

He tenido la suerte de contar con una Junta Directiva, una Asamblea General y un equipo técnico de enorme valor y profesionalidad. Me siento orgulloso de haber trabajado con y para empresarios comprometidos que han aportado y van a seguir aportando su experiencia y esfuerzo en favor del desarrollo empresarial. 

Nuestra institución no ha vivido ajena a las dificultades que hemos padecido y seguimos padeciendo al igual que el resto de empresas, familias y trabajadores, y a pesar de ello, podemos presumir de que la CCE ha salido de todos esos envites como una organización equilibrada y fuerte, de liderazgo en la sociedad, que contribuye a que la labor de los empresarios sea más efectiva, más útil, más directa y más cercana. 

Hemos sido responsables, buscando siempre soluciones para el consenso y la unidad de acción que tanto necesitamos para afrontar los grandes desafíos que, en cada momento, tenía nuestro Archipiélago, bajo nuestra interpretación de que Canarias necesita de acuerdos que trasciendan de la coyuntura política y empresarial del hoy y del ahora. 

Esta unidad de actuación es un acto de madurez y de responsabilidad que se ha convertido en una forma de actuar a lo largo de los últimos años. 

Hemos asumido, desde nuestro ámbito, la responsabilidad de coordinar y ejecutar, las actuaciones relevantes que demandaban el progreso de la economía y el desarrollo de Canarias con continuas iniciativas que buscaban la generación de empleo y la riqueza y el fortalecimiento del tejido económico de Canarias. Los acuerdos en materia de Ertes que hemos conseguido para Canarias, el desarrollo del Plan de Reactivación o la continua evolución en la Concertación Social Canaria son vivo ejemplo de ello. 

Creo que es importante también destacar la rapidez con la que las organizaciones empresariales han reclamado medidas compensatorias para los afectados en el volcán de La Palma y la iniciativa de proponer unos Ertes específicos para La Palma, además de coordinar la solidaridad empresarial de toda España y de canalizar sus necesidades. 

Hemos llevado a cabo un seguimiento al Plan Sumamos que firmaron las Organizaciones Empresariales y el Gobierno de la Comunidad Autónoma en la que se pone a disposición recursos privados para apoyar la estrategia pública de vacunación frente a la COVID-19. 

Mostramos nuestro rechazo al establecimiento de la cuota de tributación mínima del Impuesto de Sociedades, que justificaba la creación de una Oficina de vigilancia de nuestro REF que pueda hacer el seguimiento y alertar de determinadas propuestas de modificaciones que puedan dar al traste con nuestras especificidades. 

Hemos jugado un papel determinante en el diseño del programa de ayudas directas a las empresas concedidas durante 2021. 

Hemos realizado un seguimiento de los compromisos que asumió el Gobierno de Canarias en la firma del Pacto de Reactivación Social y Económica y de los fondos europeos que recibirá Canarias en el marco del Mecanismo Europeo de Recuperación y Resiliencia. 

Asimismo, las organizaciones empresariales están siendo un potente elemento tractor de la igualdad y promotor de la justicia social, sin olvidar sus valores estratégicos, pues permiten garantizar la capacidad de desarrollar el talento de las personas y generar un ambiente basado en el respeto y en la mejora de nuestra sociedad.  

Hemos instado a los políticos y a las administraciones a que promuevan un contexto de estabilidad y de seguridad jurídica que faciliten la actividad económica permitiendo a las empresas y a la sociedad, en general, desarrollar y mejorar su calidad de vida. 

Hemos seguido priorizando el servicio a las empresas, en todas las materias de empleo, ODS, digitalización, PRL, orientación laboral y creación de empresas, además de que hemos continuado manteniendo una actitud de colaboración y puertas abiertas con nuestras administraciones, sean del signo político que sean. 

Han sido dos mandatos empresariales de la cercanía a las federaciones y a las empresas. Hemos hecho un buen trabajo de acercamiento a las empresas. Con un contacto directo con ellas y con un continuo traslado de sus necesidades a las diferentes instancias administrativas locales, autonómicas, estatales y comunitarias. 

Hemos sido la voz de la empresa en materias fundamentales como la productividad, el empleo y la competitividad del tejido empresarial canario.  

Durante estos años hemos revitalizado la función de participación institucional de la CCE que ha sido clave para trasladar a la Administración las necesidades de nuestras empresas. 

Asimismo, en este último periodo hemos generado un acercamiento entre nuestra institución y las Cámaras de Comercio, con el objeto de que ambas se complementen, dejando de manera clara y diáfana las funciones y competencias de cada una. 

Soy consciente de que para que la CCE sea eficaz, debemos seguir apostando por la unidad, por un proyecto común y coordinado, generoso y equilibrado en los planteamientos, renovando y modernizando nuestras instalaciones. Sólo así podremos involucrar a las empresas y a la sociedad. 

Me alegra haber llevado a cabo en estas últimas fechas una actuación de especial interés; la constitución del Consejo Empresarial ibero-africano con la creación de una Oficina en Gran Canaria, en el que las organizaciones empresariales y empresas de diferentes países de la península ibérica y África puedan disponer de un foro abierto y multilateral que propicie la comunicación, el diálogo y el desarrollo empresarial común para la consecución del objetivo común de potenciar, fortalecer y establecer sinergias empresariales entre el territorio ibérico y el continente africano. 

Me resta sólo agradecer a todas las organizaciones sectoriales, territoriales y empresas por el apoyo incondicional que he recibido, gracias por el trabajo que realizan todos los días. 

Gracias por participar de forma activa en una institución que adquiere cada vez un mayor reconocimiento y prestigio en todas las esferas de la sociedad. 

Un saludo. 

Agustín Manrique de Lara y Benítez de Lugo 

Presidente