Una vez finalizado 2025, cubrimos un primer ciclo de casi cuatro años donde todo el equipo directivo de la Confederación Canaria de Empresarios ha desarrollado con ejemplaridad la defensa de los intereses empresariales, reflejando la solidez, pluralidad y madurez de una organización con casi cincuenta años de historia.
El contexto global actual se caracteriza por una elevada incertidumbre, marcada por profundas transformaciones económicas y una creciente competencia internacional. Factores como las tensiones geopolíticas y la evolución del comercio mundial, el avance acelerado de la digitalización y la inteligencia artificial, los cambios demográficos y los flujos migratorios, así como la transición energética, están redefiniendo las bases sobre las que operan las economías y las empresas.
En este escenario, Canarias muestra una evolución favorable en términos de crecimiento y empleo, con sectores estratégicos como el turismo evidenciando una notable capacidad de adaptación a las cambiantes circunstancias. Sin embargo, esta dinámica aparentemente positiva convive con una serie de debilidades que siguen condicionando el desarrollo económico del Archipiélago.
Entre ellas destacan el bajo nivel de productividad, el déficit de perfiles profesionales cualificados, los elevados niveles de absentismo laboral, las dificultades de acceso a la vivienda con impacto directo en la competitividad empresarial, y la persistencia de barreras administrativas que ralentizan la inversión y la actividad económica. Estas limitaciones ponen de relieve la necesidad de seguir impulsando reformas y actuaciones que refuercen la capacidad de crecimiento a medio y largo plazo.
No obstante, desde la Confederación Canaria de Empresario hemos consolidado en estos últimos años importantes avances que han reforzado la posición institucional y la capacidad de influencia de la organización en la sociedad canaria.
El fortalecimiento de la participación institucional con las administraciones públicas; la defensa activa del tejido empresarial en contextos económicos adversos; el impulso de la colaboración público-privada, mediante la creación de un Foro de referencia en Canarias; una mayor presencia en los órganos empresariales de ámbito estatal (CEOE y CEPYME); la defensa del Régimen Económico y Fiscal (REF) y del estatus de región ultraperiférica como factores clave de competitividad; el refuerzo de la concertación social con el Gobierno Autonómico y las organizaciones sindicales; así como el crecimiento de la base asociativa, reafirman nuestro papel en este periodo como un actor esencial de la sociedad civil, comprometido con la promoción del desarrollo económico y social de Canarias.
Llegados a este punto, los próximos años se plantean desde una lógica de transformación y evolución, superando enfoques continuistas.
Debemos priorizar el incremento del valor añadido de la economía canaria mediante la mejora de la formación y la atracción de talento, proponiendo reforzar la conexión entre sistema educativo (FP y universidad) y tejido empresarial para evitar la fuga de capital humano y favorecer su captación.
Seguimos en nuestra insistente reivindicación de avanzar hacia una Administración pública más ágil, digitalizada y orientada a resultados, reduciendo cargas burocráticas que actúan como barrera a la inversión y al desarrollo de proyectos estratégicos.
Proponemos, ante el impacto creciente del problema habitacional, una estrategia integral basada en mayor disponibilidad de suelo, planificación urbanística eficaz, colaboración público-privada y reducción de bloqueos administrativos.
Impulsamos el posicionamiento estratégico del archipiélago como punto de conexión entre Europa, África y América, promoviendo sectores como logística, economía azul, tecnología, energía y conocimiento.
Reafirmamos la necesidad de proteger y potenciar los elementos diferenciales del archipiélago, especialmente el REF, la conectividad y el estatus de región ultraperiférica, como fundamentos para la atracción de inversión y el crecimiento económico.
Desde la Confederación Canaria de Empresarios, tenemos una visión de futuro y de compromiso, en la que planteamos evolucionar desde una cultura de resiliencia hacia un modelo de liderazgo activo en la transformación económica, promoviendo la innovación y mejora de la productividad, la colaboración público-privada y el desarrollo de oportunidades para los jóvenes y las generaciones actuales.
Subrayamos el papel del empresariado como motor del progreso económico y social de Canarias, su interrelación con otros territorios de España y del extranjero, destacando su contribución histórica en los momentos clave de desarrollo y superación de crisis.
Debemos seguir trabajando desde la unidad empresarial, considerada un activo esencial para la eficacia de la organización, la participación activa de todas las organizaciones y empresas en favor de la actividad económica y el empleo y, el compromiso colectivo para afrontar los retos futuros con ambición y liderazgo.
La Confederación Canaria de Empresarios se consolida como un actor imprescindible para avanzar hacia una Canarias más competitiva, próspera y generadora de oportunidades.
Nuestro compromiso es contribuir de forma activa a la construcción de un modelo económico sólido y sostenible para el archipiélago, en el que el tejido empresarial continúe desempeñando un papel protagonista como motor de crecimiento, empleo y cohesión social.
Pedro Ortega Rodríguez
Presidente
